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Santos Juliá, ‘Nosotros, los abajo firmantes…’ Reseña

Nosotros, los abajo firmantes. Una historia de España a través de manifiestos y protestas (1896-2013)

Nosotros, los abajo firmantes. Una historia de España a través de manifiestos y protestas (1896-2013)

Entre la carta que Unamuno escribió en noviembre de 1896 para apelar a la clemencia de Cánovas del Castillo a favor de un anarquista predestinado a pagar por otros y el manifiesto de Convocatoria Cívica, presentado en el Ateneo de Madrid en julio de 2013 en defensa de “otro camino” para salir de la crisis y fortalecer la democracia, hay una cuerda de la que ha tirado Santos Juliá para escribir su nuevo ensayo, publicado en Galaxia Gutenberg.

El denominado affaire Dreyfus acaecido en Francia en los estertores del siglo XIX marca un antes y un después en las atribuciones y el papel que los intelectuales desempeñan en la sociedad. Cuando se puso en la picota al capitán Alfred Dreyfus, de origen judío-alsaciano, inculpándole de espionaje a favor de los alemanes y la sociedad francesa se dividió en dos partes, una en pro de la inocencia de Dreyfus —que finalmente se demostró—, y otra en su contra, el escritor Émile Zola publica en el periódico L’Aurore su célebre escrito “J’accuse” dirigido al presidente de la República francesa. La carta aparece en ese diario el 13 de enero de 1898 y a partir de ese momento al término “intelectual” se le añade un nuevo significado y muchos intelectuales se convierten en agentes activos a la hora de intervenir en cuestiones de carácter social y político, alzando su voz crítica ante situaciones que consideran injustas.

El autor reconstruye las convulsiones políticas a partir de 446 documentos

Esta significativa recopilación se inicia, como decíamos, con una carta de Miguel de Unamuno, fechada en Salamanca el 28 de noviembre de 1896, que dirige a Antonio Cánovas del Castillo, a la sazón jefe de Gobierno, para pedir clemencia hacia su amigo Pedro Corominas, acusado injustamente, según el autor de la misiva, de haber colaborado en un atentado anarquista. La razón de empezar la obra con esta carta de autoría única la explica Santos Juliá en cuanto que es el primer documento que incluye el término “intelectual”. La Generación del 98, de la que quizá su figura más emblemática fuese Unamuno, tenía mucho por lo que escribir manifiestos —aunque optó más por el lamento personal que colectivo— cuando, tras la pérdida de las últimas colonias ultramarinas, España se sumió en una profunda crisis. Y, de crisis a crisis, el trabajo se cierra con el manifiesto “Convocatoria Cívica”, que, en julio de 2013, se presentó en el Ateneo de Madrid con la pretensión de aportar soluciones a la crisis actual. En medio, numerosos escritos que comprenden distintas generaciones y diferentes periodos de la historia española, divididos como sigue: I. Del fin de siglo a la caída del trono (1896-1931); II. En la República, la guerra y la revolución (1931-1939). III. Larga postguerra, exilio sin fin (1939-1961). IV. Frente a la dictadura (1962-1975). V. En transición y con la democracia (1976-2004). VI. En la red, frente a la crisis (2004-2013). Entre los manifiestos incluidos, aparece un buen número referido a las aspiraciones de los nacionalismos periféricos —especialmente el catalán—, que se consignan en su lengua original.

De izquierda a derecha. El ministro de Trabajo, Largo Caballero, Unamuno y el titular de Hacienda, Indalecio Prieto, durante la manifestación del Primero de Mayo de 1931

De izquierda a derecha. El ministro de Trabajo, Largo Caballero, Unamuno y el titular de Hacienda, Indalecio Prieto, durante la manifestación del Primero de Mayo de 1931

Como decíamos, a finales de la década de los años noventa del siglo XIX comienza el reconocido historiador Santos Juliá esta obra, monumental y ambicioso trabajo de gran interés que, precedido de una clarificadora introducción, recoge, de manera cronológica, cerca de quinientos manifiestos, cartas y escritos de protesta y denuncia, debidos a la sociedad civil, que abarcan desde 1896 hasta prácticamente el aquí y ahora. Sin duda, como reza el subtítulo del libro, se nos brinda paralelamente una sugerente y original manera de plantear una historia de España en cuanto que se recorre muchas de sus convulsiones ante las cuales “los abajo firmantes” se pronunciaron. Unos “abajo firmantes” que han ido ampliándose cada vez más allá de lo que podrían entenderse por “intelectual”, y componiendo un núcleo que, ciertamente, ha pasado por no pocas variantes, desde los calificados como “trabajadores de la cultura”, hasta grupos específicos de profesionales —docentes de todos los niveles de la enseñanza, personal sanitario, investigadores…— que llaman la atención sobre un asunto específico de su ámbito, o afectados por un problema concreto, como por ejemplo los desahucios. De ahí que este libro sea también un itinerario por los distintos avatares del vocablo “intelectual” y de a quienes puede aplicársele: “No han desaparecido, ni muerto, los intelectuales, no —apunta Santos Juliá—: lo único que ha ocurrido es que desde los tiempos del Desastre se han transformado, como tendremos ocasión de ver, en un elemento más, pero no el más decisivo de los llamados trabajadores de la cultura. No es exactamente lo mismo, aunque tampoco sea lo contrario”.

Desde aquel extremo decimonónico nada, ni siquiera las etapas de mordaza democrática (las dos dictaduras y la guerra), ha roto la cuerda que lleva del desastre político del 98 al desastre económico de 2008. Así que Juliá reconstruye las convulsiones del pasado reciente a partir de 446 escritos (manifiestos, cartas, artículos, declaraciones…) que representan una voz colectiva y que aspiran a influir sobre las acciones de gobierno. “La primera vez que se sustantiva en un documento público la palabra intelectual es en la carta de Unamuno. En Francia ocurre en torno al caso Dreyfus, cuando se da la primera manifestación colectiva de los intelectuales. El equivalente español será con la Generación del 14, aquí se da una pequeña gran guerra de palabras entre aliadófilos y germanófilos”, expone el historiador. “Nos hacemos solidarios de la causa de los aliados, en cuanto representa los ideales de la justicia, coincidiendo con los más hondos e ineludibles intereses políticos de la nación”, voceaban desde la revista España en julio de 1915 Ortega y Gasset, Pérez Galdós, Romero de Torres, Unamuno, Machado, Falla o Pittaluga. “Afirmando la neutralidad del Estado español, se complacen en manifestar la más rendida admiración y simpatía por la grandeza del pueblo germánico, cuyos intereses son perfectamente armónicos con los de España” replicaban cinco meses después desde Abc Benavente y Vázquez de Mella, entre otros.

Hasta este intercambio de puyas públicas, y con pocas excepciones, los intelectuales se habían expresado de forma individual. Cada integrante de la Generación del 98 lloró y reflexionó por su cuenta. Pero la carrera de aquellos quijotes solitarios se extingue con ellos. A partir de la Primera Guerra Mundial lo colectivo se impone. Se registran alianzas que hoy asombrarían como la que observa Juliá durante la dictadura de Primo de RiveraLo insólito fue que los intelectuales, que no habían manifestado oposición ni levantado lamento alguno por las libertades perdidas ni por el Parlamento cerrado, se mostraron de pronto muy numerosos y unidos en defensa de la lengua catalana, que el dictador había proscrito de actos y documentos oficiales y cuyo uso en las escuelas de primera enseñanza había prohibido”.

En los treinta florecen los llamamientos políticos de pensadores. Desde las filas conservadoras, adormecidas hasta entonces, emergen voces como la del escritor José María Pemán que, en 1932, ataca al gremio: “En lugar de enfrentarse valientemente con la masa y aprovechar su nombre y su prestigio para imponerle sus ideas selectas, limitadoras de los excesos, el intelectual lo que ha hecho es decorar con su prestigio y con su nombre las ideas mediocres que la masa le imponía a él”. En aquel marco internacional de pugna (también teórica) entre fascismo y comunismo, España aporta su singular grano de arena. “El peso de los intelectuales católicos será muy importante, con corrientes muy combativas que defienden el exterminio del adversario. Esto le da un carácter a la guerra que hace que no solo se pueda reducir al fascismo/antifascismo, sino también al ser o no católico”, explica Juliá. La derecha exalta la nación. La izquierda, el pueblo.

Entre los miembros de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, se encontraban María Zambrano, Ramón Gómez de la Serna, Rafael Alberti, Miguel Hernández, José Bergamín, Rosa Chacel, Luis Buñuel, Luis Cernuda, Pedro Garfias, Juan Chabás, Rodolfo Halffter, Antonio Rodríguez Moñino, Ramón J. Sender, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Max Aub, José Peris Aragó, Eduardo Ugarte, Salvador Arias y Arturo Serrano, entre otros. En su manifiesto declaran:

Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura

Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura

Se ha producido en toda España una explosión de barbarie (…) Este levantamiento criminal de militarismo, clericalismo y aristocratismo de casta contra la República democrática, contra el pueblo, representado por su Gobierno del Frente Popular, ha encontrado en los procedimientos fascistas la novedad de fortalecer todos aquellos elementos mortales de nuestra historia (…) Contra este monstruoso estallido del fascismo (…) nosotros, escritores, artistas, investigadores científicos, hombres de actividad intelectual… declaramos nuestra identificación plena y activa con el pueblo, que ahora lucha gloriosamente al lado del Gobierno del Frente Popular (…)

La Voz, 30 de julio de 1936.

La dictadura de Franco trasladó las protestas al exilio. Juliá aprecia dos etapas. Hasta 1953 los desterrados reclaman un retorno de la República de la mano de los aliados. “Eso pierde fuerza a medida que se convencen de que no tendrá viabilidad”, señala el autor de Historias de las dos Españas, el libro de 2004 que motivó su inicial recopilación de escritos que con el tiempo alimentarían el actual ensayo. Las revueltas estudiantiles de 1956 confirman la inflexión, como delata esta firma: “Nosotros, hijos de los vencedores y los vencidos”. “La mirada ya no se dirige a los aliados, sino al interior. Empieza la teoría de los puentes y, a partir de los sesenta, proliferan los manifiestos firmados por gente que está dentro y fuera que plantean demandas concretas”, indica Juliá. Comienza “la lucha firmada”, en palabras de Javier Pradera. Uno de los ejemplos tempranos es una carta de mayo de 1962, a raíz de una huelga minera, suscrita por Menéndez Pidal, Cela, Laín Entralgo, Aleixandre, Gil-Robles, Bergamín, Marías, Sastre, Saura, Torrente Ballester o Ridruejo.

La democracia mantuvo el vigor del sujeto colectivo, aunque se perciben cambios. “Se acrecienta la importancia de la gente del mundo del espectáculo o trabajadores de la cultura, que ya había comenzado a finales del franquismo. En un mismo manifiesto podemos encontrar juntos a Sara Montiel y Aranguren, o a Cela y Ana Belén”. Culmina ese momento con el Manifiesto por el Cambio de 1982, el último en el que las diferencias partidistas no dividían en bandos a los intelectuales. Luego llegaron decepciones (el ingreso en la OTAN, la continuidad del terrorismo de ETA, las cuestiones territoriales, la guerra de Irak…) y revoluciones tecnológicas (Internet). “Del intelectual-profeta se pasa al observador comprometido con valores universales. Con la Red se multiplican los manifiestos. Puede provocar una banalización y ruido, pero es un elemento movilizador como nunca ha habido, como vimos con la defensa de la sanidad pública en Madrid. Aumenta la conciencia crítica, muy importante para la consolidación de la democracia del futuro. El intelectual ya no tiene púlpito pero sí un lugar en el escenario”.

A toda la variopinta diversidad que hoy circula por los manifiestos, que, sin duda, dentro de su heterogeneidad poseen ciertas particularidades estilísticas comunes, ha contribuido enormemente internet. Muchos manifiestos aparecieron en diarios y revistas en papel, soportes a los que en la actualidad se ha sumado de manera creciente, y en buena medida, ha sustituido, la red. Una importante novedad que Santos Juliá tiene muy en cuenta y valora como se merece: “Cada día —señala— aparecen nuevos manifiestos colgados en la red en los que se reiteran antiguas demandas, se plantean nuevas reivindicaciones, o se formulan propuestas para hacer frente a nuevos problemas. […] La impresión que transmite toda esa abundancia y diversidad de manifiestos, de la que aquí sólo se puede ofrecer una muestra, es que la red ha actuado, especialmente desde el estallido de la interminable crisis económica, política, social, cultural e institucional, como un instrumento de movilización de grupos de personas organizados en distintas clases de sociedades y plataformas, que en ocasiones cumplen también el papel de matrices de nuevos partidos políticos”.


Santos Juliá, Nosotros, los abajo firmantes. Una historia de España a través de manifiestos y protestas (1896-2013). Galaxia Gutenberg. Colección: Ensayo. 26 de marzo de 2014. ISBN: 978-84-15863-43-4. 885 pp. | 35 €

Santos Juliá, catedrático emérito de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y profesor visitante de numerosas universidades europeas y del otro lado del Atlántico, es autor, entre otros títulos, de Vida y tiempo de Manuel Azaña, de quien editó sus Obras completas en siete volúmenes, Elogio de Historia en tiempo de MemoriaCamarada Javier Pradera e Historia de las dos Españas, que le valió el Premio Nacional de Historia en 2005, y donde ya se ocupaba en especial de estudiar la figura y características del intelectual, asunto que ahora retoma en este su último libro.

En este enlace, puede descargarse un archivo *.pdf con algunos de los manifiestos recopilados: http://www.galaxiagutenberg.com/media/92657/adenda_nosotros_los_abajo_firmantes.pdf

 

 

 

‘Omar Jayyam – . Poeta, astrónomo, rebelde’

De vez en cuando, y raramente, uno topa con una obra de envergadura que lee apasionadamente tanto por su contenido como por la manera en que está escrita. El libro del que hoy os hablo, y que os recomiendo vivamente, recoge un prolijo testimonio (nada menos que 505 páginas) sobre un personaje no demasiado conocido para el público español, pero cuya importancia sobrepasa el ámbito meramente erudito. Me refiero al escrito de Hazhir Teimourian, publicado en Berenice (25 euros), Omar Jayyam. Poeta, astrónomo, rebelde, catalogado como la “biografía definitiva de un genio universal”.

Sus poesias han levantado discusiones; Debido a las traducciones de Fitzgerald y Cowell fue considerado ateo blasfemo pero no tardarón en surgir las voces en contra de esta teoría considerandole creyente y sufí mistico. El teólogo musulman Molvi Khanzad desalentado por la traducción y su enfoque dijo que ni Fitzgerald ni su maestro, el profesor Cowell, sabian bastante persa (¨ambos garabateaban como niños pequeños¨). Idris Shah describe a Omar el Jayyam :¨Jayyam es la voz sufí; y la voz sufí es intemporal. En poesía, no se someta fácilmente a teorías temporales¨

Mi primer contacto con Omar Jayyam (o Khayyam) no pudo ser más feliz. Encontré en su figura el magisterio de un sabio que, despreocupado por los prejuicios socialmente establecidos, no dudaba en hacer frente a los rigores menos dulces de la vida, sin dejar de atender, por otro lado, a los pocos placeres que nos están dados.

Pan, queso y un jarro de vino,
contigo a mi lado bajo una exuberante parra.
Conozco a un gran rey que, si pudiera, 
trocaría su corona por aquello que es mío.

A través de la magnífica prosa —rigurosa y liviana a partes iguales— de Hazhir Teimourian, quizás el mayor experto en el desarrollo del pensamiento en Oriente Medio, y de la maravillosa edición de Berenice (que acompaña el texto con material gráfico de mucha utilidad para el lector), se nos da a conocer la existencia de este extraño y peculiar personaje que tanto marcó la época en la que vivió.

Cuando el Creador planeó mis elementos,
dicen que me quería dar la Tierra Prometida.
Amantes, laúdes y vino junto a un campo de trigo:
dame de los tres ahora. ¡Más vale pájaro en mano!

Aunque la mayor parte de los ensayos filosóficos que poseemos de Omar Jayyam son de incierta autoría, conservamos una parte muy importante de las deliciosas cuartetas (o robaiyyat) que le sirvieron para delinear su propio pensamiento, así como para llevar a cabo numerosas confesiones íntimas —como si de un diario poético se tratara—. En esta obra, además, se ofrece una nueva traducción de estas inmortales composiciones que tanto han marcado el subconsciente lírico de Oriente y Occidente (a través de la traducción inglesa de  Fitzgerald).

Se suelen atribuir entre 100 y 200 cuartetas a Jayyam, cada una de ellas con diferente grado de certeza sobre su autoría, dependiendo de su existencia en los documentos más antiguos y en su contenido filosófico y estilo lingüístico. La manera en que Hazhir presenta los robaiyyat queda plasmada de esta manera: “adoptan la forma del curso de un río, que nace en la ladera de una montaña y comienza su descenso hacia las llanuras que hay más abajo. Empieza siendo un pequeño arroyo, que fluye inquieto y ruidoso saltando por encima de los cantos rodados. A medida que va teniendo más agua, se hace más profundo y ancho, y rebosa de dignidad y de confianza silenciosa en sí mismo. Más adelante, en el otoño de su vida sobre el suelo de un gran valle, serpentea y se oscurece, adquiriendo un carácter sombrío. Finalmente, llega a su máximo esplendor en el estuario, donde parece que no se mueve en absoluto. Se funde con el mar y pierde su identidad individual, su ser”.

Este Círculo en el que fluimos y refluimos,
sin principio ni final conocido.
El Enigma sigue como se planteó hace mucho tiempo:
¿de dónde venimos? ¿Adónde vamos?

Como explica Sadeq Hedayat en la Introducción de la edición de Hiperión de los Robaiyyat, texto que nos sirve para adentrarnos sin excusa en la biografía editada por Berenice, ”la filosofía de Jayyam nunca perderá su frescura porque estos cantos, aparentemente reducidos, aunque medulares, plantean todos los problemas filosóficos importantes y oscuros que a lo largo de la historia han desconcertado al hombre, así como los pensamientos que le han sido impuestos forzosamente y los enigmas que han quedado inexplicados. Jayyam fue intérprete de esos tormentos del alma […]. Tras su sonrisa angustiosa y estremecedora, expone problemas religiosos y  filosóficos, después busca la solución perceptible y razonadamente”.

¿Perdido en el vino del Mago? ¡Lo estoy!
¿Pagano? ¿Zoroastrista? ¿Hereje? ¡Lo soy!
Cada pueblo tiene su idea sobre mí.
Yo soy yo mismo, sea lo que sea.

El libro de Hazhir Teimourian es un imprescindible. Un clásico contemporáneo de la historiografía del pensamiento de Oriente. Un filón de extraordinaria hondura sobre un pensador, “poeta, astrónomo, rebelde”, inigualable, deslumbrante, irreverente y eterno. Un ensayo histórico pero a la vez literario repleto de diversos e innumerables testimonios sobre Jayyam, que guiarán al  lector, a hombros de gigante, a través de la apasionante vida del inmortal Omar.

Representación de Omar Jayyam

Nunca estuve necesitado de maestros;
y yo mismo he planteado más teoremas.
Durante setenta y dos años pensaba día y noche:
¡sólo para concluir que no sabía nada!

***

Dime: ¿Dónde está el hombre que no haya pecado?
Dime: Quien no haya pecado… ¿Cómo habrá podido vivir?
Si por el mal que yo hice me castigas haciendo Tú el mal:
¿Cuál es la diferencia que existe entre Tú y yo?

***


Mi ración de existencia ha volado en escasas horas.

Se deslizó como el agua en el río, como el viento en la estepa.
Hay dos días que jamás me perturban:
el que habrá de venir y el que se ha disipado.

***


Primero me dio el ser sin consultarme

y el hecho solo de existir me arrojó en el sombro.
Después me hace abandonar el mundo a disgusto
sin dejarme adivinar con qué intención me puso aquí abajo.

***


Antes de ti y de mí existían las noches y los días

y giraba la cúpula del cielo.
Todo rincón del mundo donde posas tu planta
fue un día la pupila de una hermosa doncella.

***


Disfruta tus horas. El aliento te dejará en tu día.

Te perderás bajo el misterio de la nada.
Bebe: No sabes de dónde has venido.
Bebe: No sabes a dónde irás.

***


Frecuenta a los hombres honestos y sabios.

Huye a mil leguas de los ignorantes.
Bebe el veneno que te dé un hombre digno.
Vierte el antídoto que te ofrezca un imbécil.

***


Si triunfas dirán que ha sido con malas artes.

Si te retiras sospecharán que estás intrigando.
lo mejor es que vivas sin ocuparte de nadie
y que nadie tenga ocasión de ocuparse de ti.

***


Ni te acuerdes de este triste mundo.

No seas nimio y no sufras en vano.
El pasado ya ha sido y el futuro aún no es.
No te aflijas por ellos y disfruta tu dicha.

***


Perdona, mi Dios, mi corazón prisionero

Perdona mi alma rebosante de pena.
Perdona a estos pies míos que me llevan a la taberna.
Perdona a mi mano que me acerca la copa.

***


Mi amor ha conocido la plenitud de su éxtasis.

Muero de sed y el agua más limpia fluye a mi vera.
La hermosura de esta amada cautiva mi alma.
La adoro más que a mi vida y no sé decírselo.

***


¿Hasta cuándo te adorarás a ti mismo

y gastarás tus horas persiguiendo el origen del Ser y la Nada?
Bebe vino. Esta vida a la que sigue la muerte,
es mejor que la pases ebrio o dormido.

***


Quien bebe es el que escucha como hablan las rosas

y no las pobres gentes de pensamientos tardos.
Esas no saben dada. Preciso es perdonarlas
porque sólo los ebrios gozan del bien del mundo.

 

 

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Ayudas y contradicciones

Originalmente publicado en La columna de Miguel Ángel Vázquez:

Suelo definir a las hemerotecas como templos de las contradicciones. Son como una especie de Pepito Grillo que te martillea en el presente con las cuestiones del pasado. Hoy, Gobierno, patronal y sindicatos firman un acuerdo para poner en marcha una ayuda para parados de larga duración. La medida es oportuna e imprescindible. Con más de 4,5 millones de parados registrados (y 5,5 millones según la Encuesta de Población Activa), el Ejecutivo no puede mirar hacia otro lado, máxime cuando la protección social por desempleo cubre a poco más del 50% de los desempleados, la otra mitad no tiene nada que llevarse a la boca. Esta ayuda es de justicia y paliará el drama que están pasando muchas familias sin ingresos y sin expectativas de empleo a corto plazo. Llama, sin embargo, la atención que el Partido Popular impulse una medida que criticó cuando la hizo José Luis Rodríguez Zapatero

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Publicado por en 15 de diciembre de 2014 en Literatura

 

Y sobre su piel…

Originalmente publicado en La columna de Miguel Ángel Vázquez:

Y SOBRE SU PIEL…
Rafael de Cózar

Y sobre su piel
en el horario detenido del amanecer,
la luz recorta las sombras
como un blanco cuchillo de azúcar
untándola de oro

A esas horas,
mi amante transparente
me ronda como un fantasma azul
asustándome los sueños y las cosas.

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Publicado por en 14 de diciembre de 2014 en Literatura

 

Porque pueden

Originalmente publicado en El Blog de Torres Mora:

La tradición del llamado republicanismo cívico es una tradición política muy exigente con el poder. Porque el poder, con su mera y necesaria existencia, pone en peligro lo más valioso que tenemos los seres humanos: la libertad. Cuando no se tiene libertad uno está expuesto a la voluntad caprichosa de otro, y vive con miedo. Y lo malo de vivir con miedo es que uno termina teniendo miedo a vivir.

Hay una escena en la película Prometeus en la que un robot humanoide le pregunta a un científico: «¿por qué nos habéis creado?». El científico le responde: «porque podemos». Más adelante el robot hará algo terrible para los seres humanos, y lo hará por el mismo motivo que le explicó el científico: porque puede. A lo largo de mi vida he visto actuar a algunas personas de esa manera; en la política, pero no sólo, ni principalmente, también en la…

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Publicado por en 13 de diciembre de 2014 en Literatura

 

Fabiola Gianotti, la futura directora del CERN

José Antonio Serrano Segura:

En la adolescencia, su interés por la filosofía y por las grandes preguntas que esta plantea, la acercaron a la física. Pensó que esta le permitiría abordar las cuestiones de una forma más práctica, con capacidad de dar respuestas. Así que tomó el camino de las ciencias y en el 1989 obtuvo su doctorado en Física en la Universidad de Milán. Su carrera en el CERN empezó con una beca en 1994 y desde marzo de 2009 hasta febrero de 2013, fue líder y portavoz del proyecto ATLAS, uno de los experimentos que ayudaron a confirmar la existencia de un nuevo bosón que todo parece indicar que es el bosón de Higgs. Por este descubrimiento fueron galardonados con el premio Nobel de Física de 2013 François Englert y Peter Higgs.

Originalmente publicado en Los Mundos de Brana:

Fabiola-gianotti

La futura directora general del CERN se evade del mundo tocando a Schubert, que en su opinión “Es el más romántico de los Clásicos.” En las armonías musicales que interpreta siente la física y las matemáticas subyacentes que el artista ha vestido de creatividad y fantasía. El piano Yamaha, situado en la esquina de su sala de estar, es su posesión más preciada. Siempre que su apretada agenda se lo permite, sea la hora que sea, deja fluir sus emociones acariciando las teclas. El instrumento se convierte en parte de ella, en un medio a través del cual expresa sus sentimientos. Para Fabiola Gianotti “Hay muchos vínculos entre la física y el arte”.

Sus profundos conocimientos en Física de partículas junto a su visión del CERN como un laboratorio líder mundial en aceleradores de partículas, le valieron el pasado 4 de Noviembre de 2014, la elección como futura directora general…

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Publicado por en 11 de diciembre de 2014 en Literatura

 

La sombra que oscurece la ciencia

José Antonio Serrano Segura:

Uno de los puntos fuertes de la ciencia es la puesta en duda de todos los trabajos y que se tengan que repetir para demostrar que los resultados son correctos. Si no se pueden repetir, hay que cambiar algo o el resultado no será válido.
Así, también es necesario cambiar cosas en el sistema de publicación de artículos y en la revisión por pares para conseguir el mejor trabajo posible. Algunas ideas vienen de la mano de reconocer la importancia de la revisión por pares a la hora de conseguir subvenciones, que se consigan hacer avances importantes o que no se premie la cantidad de artículos publicados, sino su calidad.
Otro aspecto que debe ser importante, no solo eso, sino indispensable en ciencia, es la ética. Tanto para evitar malos usos como para evitar todos estos casos de fraudes, falsificaciones, trabajos mal hechos, revistas depredadoras, etc. Oxford University ya se ha puesto manos a la obra, elaborando un código ético, penalizando y creando sistemas de detección y denuncia de estas acciones.
De este modo, aseguraremos que todos los hallazgos presentes y futuros sean válidos y no provengan de maneras de hacer censurables. Además, si la ciencia funciona bien, podrá servir como ejemplo y como motor de la sociedad que ha de venir.
DH

Originalmente publicado en Divulgador Herbívoro:

Hace casi un año empecé la andadura de este blog con una crítica a la ciencia, concretamente a la corrupción. En esa entrada mostraba mi sorpresa al encontrar un mundo oscuro en mis inicios como investigador que me hicieron apartar de hacer ciencia. También comentaba la existencia del mercado negro de artículos y de los favoritismos de las grandes revistas.

Mochuelo de hoyo [Burrowing Owl] (Athene cunicularia minor)

Como a este mochuelo de hoyo me quedaron los ojos al encontrar todo este material… Foto de Barloventomagico.

Ahora, tras casi un año de ser divulgador y a punto de terminar el máster en comunicación científica, vuelvo a hablar sobre el tema. Esta vez, con más conocimiento y, quizá, madurez.

A lo largo de este tiempo, he ido recopilando artículos y noticias sobre casos que ensombrecen la ciencia. Que la equiparan al mundo que nos estamos encontrando. Obviamente no son mayoría pero sí que son muy vistosos. En resumen…

Ver original 1.121 palabras más

 
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Publicado por en 11 de diciembre de 2014 en Literatura

 
 
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