RSS

Archivo de la etiqueta: Poeta

Cartas a un joven poeta, Rainer Maria Rilke

Reiner Maria Rilke París, a 17 de febrero de 1903

Muy distinguido señor:

Hace sólo pocos días que me alcanzó su carta, por cuya grande y afectuosa confianza quiero darle las gracias. Sabré apenas hacer algo más. No puedo entrar en minuciosas consideraciones sobre la índole de sus versos, porque me es del todo ajena cualquier intención de crítica. Y es que, para tomar contacto con una obra de arte, nada, en efecto, resulta menos acertado que el lenguaje crítico, en el cual todo se reduce siempre a unos equívocos más o menos felices.

Las cosas no son todas tan comprensibles ni tan fáciles de expresar como generalmente se nos quisiera hacer creer. La mayor parte de los acontecimientos son inexpresables; suceden dentro de un recinto que nunca holló palabra alguna. Y más inexpresables que cualquier otra cosa son las obras de arte: seres llenos de misterio, cuya vida, junto a la nuestra que pasa y muere, perdura.

Dicho esto, sólo queda por añadir que sus versos no tienen aún carácter propio, pero sí unos brotes quedos y recatados que despuntan ya, iniciando algo personal. Donde más claramente lo percibo es en el último poema: “Mi alma”. Ahí hay algo propio que ansía manifestarse; anhelando cobrar voz y forma y melodía. Y en los bellos versos “A Leopardi” parece brotar cierta afinidad con ese hombre tan grande, tan solitario. Aun así, sus poemas no son todavía nada original, nada independiente. No lo es tampoco el último, ni el que dedica a Leopardi. La bondadosa carta que los acompaña no deja de explicarme algunas deficiencias que percibí al leer sus versos, sin que, con todo, pudiera señalarlas, dando a cada una el nombre que le corresponda.

Carta a un joven poeta Reiner Maria RilkeUsted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie… No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: “¿Debo yo escribir?” Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un “Si debo” firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde. No escriba versos de amor. Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo.

Nota del editor de esta página: Me ahorro comentarios sobre la inutilidad de esta carta.
 
 

Etiquetas: , , , , , ,

Octavio Paz: Guerra, Censura y Libertad

Foto inédita de Octavio Paz a los 23 años

Foto inédita de Octavio Paz a los 23 años

En julio de 1950, la compañía Editora y Distribuidora Hispanoamericana S.A. (EDHASA) solicitó el permiso a la Dirección General de Propaganda y la Dirección General de Cultura Popular del Ministerio de Información y Turismo de España para distribuir 200 ejemplares de Libertad bajo palabra de Octavio Paz, publicados en México. Como es sabido, se trata de una antología que Octavio Paz realizó de su obra poética escrita entre 1931 y 1948. El libro incluye los poemarios Vigilias, A la orilla del mundo, Asueto, El girasol, Puerta condenada e Himno entre ruinas, y abre con el poema “Libertad bajo palabra”, en el que el autor consigna el poder creador de la palabra y su capacidad de dar forma al mundo: “Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día”.

El libro fue enviado a dos censores. El primero, Pedro de Lorenzo, dijo en su informe que en seis páginas había “frases o expresiones obscenas, otras irreverentes”. El segundo, Andrés de Lucas, apuntó con letra angulosa: “Versos oscuros y estúpidos con algunas expresiones equívocas. Creo, sin embargo que puede autorizarse por el escaso número de lectores que leerán estos engendros”.

“¿Ataca al dogma? ¿A la moral? ¿A la Iglesia o a sus Ministros? ¿Al Régimen y a sus instituciones? ¿A las personas que colaboran o han colaborado con el Régimen? ¿Los pasajes censurables califican el contenido total de la obra?”
Informe final censura

Informe final de la censura

Catorce informes de este estilo, sobre distintos libros del escritor mexicano y Premio Nobel de Literatura 1990, se exhiben hasta el próximo 20 de marzo en el Archivo General de la Administración, ubicado en Alcalá de Henares (Madrid), como parte de la exposición Octavio Paz: Guerra, Censura y Libertad. “La muestra podría dividirse en dos partes: la figura de Octavio Paz y el contexto de sus ideas y su obra en relación con España”, dice Evelia Vega, una de las comisarias, quien trabaja en el archivo dependiente del Ministerio de Educación Cultura y Deporte. En la exposición hay, además, fotografías del autor mexicano durante su estancia en España en 1937, junto a algunos de sus colegas que asistieron al Congreso de Escritores Antifascistas de ese año en Valencia, como el narrador José Mancisidor, el poeta Carlos Pellicer, el músico Silvestre Revueltas o el pintor José Chávez Morado. Y un reportaje gráfico de abril de 1982, cuando Octavio Paz visitó el Ateneo de Madrid.

Dice Eduardo Ruiz Bautista, investigador de la Universidad de Alcalá, que los censores franquistas se caracterizaban por su “servilismo desmedido, exceso de celo, ínfulas de literato frustrado y la crasa ignorancia y competencia lectora que exhibían en muchos de sus juicios y prejuicios”. Cuando en 1955 revisaron el poemario Semillas para un himno, escrito por Paz un año antes, Jesús Garcés señaló en su informe que se trataban de “poesías de un poeta americano, creacionista sin un argumento general. Después de la obra creadora el poeta hace unas traducciones de los poetas Marvell y Gerardo Nerval. Nada que objetar. Autorícese salvo superior parecer”.
Read the rest of this entry »

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

Manuel Vázquez Montalbán (II): El Poeta

Manuel Vázquez Montalbán

La literatura es sólo lenguaje, pero el lenguaje está cargado de tiempo, de tiempo significante, y a  esa fatalidad de transmitir el tiempo significante no puede escapar ningún escritor. 

Manuel Vázquez Montalbán

Introducción

Es casi un lugar común afirmar que de la larga trayectoria literaria de Manuel Vázquez Montalbán la zona más opaca, menos analizada y, quizá, menos valorada por la crítica, sea la poesía. Hay causas objetivas que, en buena medida, lo explican: es autor de una amplísima, casi abrumadora, obra narrativa; el periodismo y el columnismo ha situado en el centro de atención de un muy alto porcentaje de lectores sus reflexiones sociológicas y políticas; su dedicación al ensayo y al memorialismo colectivo han tenido una presencia de primer orden en nuestra realidad literaria. Y hay una causa subjetiva: su poesía contestó el canon culturalista de la época manteniendo una mirada crítica sobre el mundo, apostando, más que por una poesía de la cultura sustentada en la cultura, tan propia de sus coetáneos a finales de los sesenta y principios de los setenta, por una poesía de la vida, de la existencia, sin eludir sus contradicciones.

En coherencia con ello, Manuel Vázquez Montalbán es autor de una obra lírica heterodoxa y muy poco divulgada —por tanto, sólo muy parcialmente conocida—. Ésta fue construida lentamente, a lo largo de casi cuarenta años, y se inició a mediados de la década de los sesenta, cuando el poeta se encontraba en la cárcel por su militancia antifranquista. En ese tiempo, Vázquez Montalbán construyó un mundo poético reconocible y sólido compuesto por siete libros y por algunos textos inéditos. En sus poemas está la realidad sin ser una poesía realista; hay búsqueda de nuevos significados del lenguaje sin ser poesía experimental; está profundamente teñida de cultura sin ser culturalista; se nutre de la experiencia, de la memoria y de lo cotidiano sin ser poesía experiencial en el sentido más convencional y gastado del término.

Nueve Novísimos

Nueve novísimos [poetas españoles] (Barral, 1970)
Edición/compilación de Josep Maria Castellet con poemas de los 9 magníficos: Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, José María Alvarez, Félix de Azúa, Pedro Gimferrer, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero, Ana María Moix, Leopoldo María Panero.

 

Vázquez Montalbán formó parte de Nueve novísimos. Es,en consecuencia, hijo literario de un tiempo de grandes conmociones estéticas, en el que la ruptura con la poesía social y con el realismo entendido en un sentido amplio se traduce en una hegemonía entre culturalista, experimental y barroca. Lo que se dio en llamar «generación del lenguaje» ocupó el lugar que hasta finales de los sesenta vino a ocupar la estética de la generación del 50. Sin embargo, conviene resaltar un aspecto que es vertebral en la poesía de Vázquez Montalbán y que lo singulariza con respecto a sus compañeros de antología: no renuncia el componente crítico de la poesía social ni a los vínculos con lo cotidiano de la obra de los poetas del medio siglo.

En consecuencia, estamos ante una poesía de la experiencia entendiendo ésta como totalidad y con un planteamiento formal innovador. La experiencia que Manuel Vázquez Montalbán convierte en verso es poliédrica: en ella convive el sueño con lo imaginario, la experiencia estética con los distintos estados de conciencia frente a la Historia y frente a la intimidad, incluida la relación amorosa. Y se alternan e interrelacionan la memoria íntima y la memoria colectiva. Por tanto: incorpora a su visión crítica de la realidad, del mundo, algunas innovaciones procedentes de las vanguardias y no renuncia a la experimentación, a lo irracional. A ese respecto no hay más que leer el texto de agradecimiento con que abre Memoria y deseo , su poesía reunida, un texto que publicó por vez primera como pórtico a su primer libro, Una educación sentimental . En él están presentes Vicente Aleixandre y Jorge Guillén, Bertolt Brecht, Eliot y Gil de Biedma, Miguel Hernández; José Agustín Goytisolo y Gabriel Ferrater, Carlos Marx, Vinyoli y Paul Anka o el Dúo Dinámico, entre otros. Todos estos nombres expresan la polifonía de la deuda que asume el poeta barcelonés.

En ese sentido, Vázquez Montalbán fue, de Nueve novísimos, el poeta con menos prejuicios con respecto a la tradición inmediata. Aunque fue crítico con la reiteración de la poesía social, no tuvo ningún problema en asumir su fondo de insumisión. Aunque se empeñó en la búsqueda de un nuevo lenguaje al calor de las vanguardias europeas, no desdeñó la herencia cultural que, a través de la radio, ofreció a su generación la copla. Con esos ingredientes, fue edificando una obra compleja que si bien puede ser contemplada como un amplio collage , se caracterizó por la coherencia, por su carácter unitario y por ofrecernos un mundo absolutamente personal: una Barcelona cuyo origen forma parte de su mitología personal —el barrio del Raval— que es, a la vez, una ciudad con vocación universal.

La apuesta de su primer libro

VÁZQUEZ MONTALBÁN- UNA EDUCACIÓN SENTIMENTAL-EL BARDO.COLECCIÓN POESIA-2º EDICIÓN AMPLIADA

Vázquez Montalbán publica Una educación sentimental en  1967. Es un primer libro maduro en el que afirma una identidad hecha con la  memoria de los antepasados y con la propia memoria. Lo abre un poema que el  paso del tiempo ha convertido en emblemático: «Nada quedó de abril». Lo cual  quiere decir que en el origen de la formación de su identidad está abril .

Un abril con una doble capacidad simbólica: el abril de la República y de la  luz («Era distinto abril, entonces / había alegría, y rastro de mejillones en  la escollera»); el abril de la derrota y del silencio («los geranios se  agostaron en cenizas amarillas / luego / volvieron otras tardes de abril, no  aquéllas / muertas / muertas ya para siempre»). Ese abril adquiere distintos matices a través de la sucesión de imágenes y de pequeñas historias que hacen del libro un recorrido por los escenarios y por las claves culturales de la posguerra y por las distintas fuentes de formación cultural y sentimental de la generación del poeta.

El más directo realismo convive con las fórmulas vanguardistas, la cultura anglosajona y su trasfondo de modernidad con la experiencia carcelaria de un preso político, el amor idealizado al calor de la lucha política clandestina con el descubrimiento del sexo, Conchita Piquer y su «Tatuaje» con «Los Beatles» y con el twist .

 

         Twist

 

A Vicente Aleixandre y «el vals»

 

Esta orquesta que destruye

la geometría del ataúd, lo amargo

de un hongo de ceniza

                                no

no canta para lentos modernistas

con serrín en los ojos, en el pelo

canta para incómodas muchachas

con sostenes de esparto y vello

en un pubis punzante

                            muchachos

con cabellos teñidos y la bandera

de su camisa a media asta

                                     ya

a la playa llegaron restos

de todos los naufragios, cadenas

del no faltaba más, con Dios,

siempre a sus pies

                       de valses como goma

de gomosos y faldas como colas

de cocodrilos exiliados

                             nada inocente

nada sorprendente oh difunta sabiduría

del sorprenderse

                 canta un melenudo asceta

la noche complica la soledad, young

alone by by

     y sin embargo añoramos

al uomo in frac con chistera y suicidio

que combatía a la muerte con un Yo os amo.

Del primer al último poema de Una educación sentimental Vázquez Montalbán nos muestra las distintas caras de ese abril que acaba por ser metáfora de su historia personal y de nuestra historia colectiva. Pero hay otro abril, con una poderosa carga cultural, metaliteraria: el abril de Eliot, «el mes más cruel».

  Read the rest of this entry »

 

Etiquetas: , , , , , , ,

Memoria de un poeta: Manuel Vázquez Montalbán

Manuel Vázquez Montalbán

Manuel Vázquez Montalbán nació a la literatura con la poesía. Una educación sentimental, su libro iniciático —que escribió en la cárcel—, apareció en El Bardo en 1967. Con él puso de relieve que era posible investigar en el lenguaje, buscar nuevas formas de expresión, renovar y, a la vez, hablar de las emociones colectivas, arañar en la piel de la memoria, aunar, en el espacio del poema, la cultura popular y la cultura más elaborada. Concha Piquer podía convivir con T. S. Eliot; los rostros vencidos en la sala de espera de un consultorio del “seguro obligatorio de enfermedad”, con Françoise Hardy, y el preso político, con Ella Fitzgerald.

Quien pocos años después se convirtió en el novísimo senior por excelencia de la antología de Castellet, ofrecía la cara crítica, hecha con la fibra de la conciencia más lúcida de su generación, de una renovación poética que pretendía la prevalencia, en el poema, de la cultura sobre la vida. Manolo nunca, ni siquiera en los años setenta, tiempo de esplendor del culturalismo, lo vio así. Desde sus primeros versos, vida y lenguaje convivieron en su poesía, mantuvieron -mantienen- una relación dialéctica. Tras aquel memorable primer libro, Manolo publicó Movimientos sin éxito (1969) —también escrito, en su mayor parte, en la cárcel—, una reflexión acerada sobre la realidad fragmentaria del mundo contemporáneo.

La poesía amorosa, amor a la intemperie, amor vivido y vívido, construido al calor de los empeños colectivos y bajo el frío de unas calles inciertas, se hizo poema en A la sombra de las muchachas sin flor (1973), y el otro amor, el que siempre proclamó hacia la generación amputada de sus padres, a los derrotados en abril del 39, floreció en las Coplas a la muerte de mi tía Daniela (1973).

La Barcelona mestiza, territorio mítico de su narrativa, también se hizo presente en su poesía: la llamó Praga (1982) para metabolizar el desconcierto, la perplejidad que le produjo la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968. Y a ella volvió al cabo de los años. Se encontró entonces con la Barcelona que, muchos años antes, había sido el núcleo de un poema titulado La ciudad, e hizo de éste, a su vez, el centro de su último poemario publicado, Ciudad (1997), y la almendra entre dulce y amarga —más amarga que dulce— de su novela El estrangulador.

No puedo separar el mundo poético que creó, hecho de imágenes rotas (siempre la sombra de Eliot), de seres humildes, de apelaciones a la cultura, de crítica histórica, de compasión, de memoria, de deseo, de la imagen del propio Manolo leyendo poemas inéditos, versos que hablaban de la madre amada y muerta, un día de julio de 2002. Fue en Priego, con motivo de un curso de verano. Durante la comida confesó que hacía mucho tiempo que no acudía a hablar de poesía, a leer su poesía, simplemente porque no se le llamaba para ello. En el fondo estaba aludiendo a la raíz de su vocación literaria: él se consideraba, por encima de todo, poeta. Así lo afirmó en no pocas ocasiones y así lo expresó, según cuenta en el prólogo a su poesía completa Josep María Castellet, en septiembre de 1985, durante un seminario en Sitges cuando, ante la alocución interminable y metafísica de un filósofo italiano sobre la posmodernidad, Manolo dijo en voz baja, casi inaudible: “Mire usted, yo soy un poeta…”.

Read the rest of this entry »

 

Etiquetas: , , , , , ,

Antonio Machado, de Madrid a Collioure (II)

       El  poeta falleció en el exilio, poco tiempo después de cruzar la frontera con Francia. Reposa en el cementerio de un pequeño pueblo francés, en Colliure. Machado sigue vivo en la memoria. En este video se le puede ver de nuevo y más claramente en el Congreso de Internacional de Escritores Por la Defensa de la Cultura, organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Valencia, 4 de julio de 1937.

 

 

Etiquetas: , , ,

Antonio Machado con cuatro años. Óleo de su abuela Cipriana Álvarez Durán

De la imprescindible web se la familia Machado, Revista Machadiana. Machado. Revista de estudios sobre una saga familiar, editada por don , nos llega la noticia del  hallazgo de un óleo en el que uno de los personajes es Antonio Machado con cuatro años. El cuadro fue realizado por su abuela paterna, doña Cipriana Álvarez.

122914_1245_ElcasoAvell2.gif

 

Óleo pintado por CIPRIANA ÁLVAREZ DURÁN. 1879.

Ana Ruiz acompañada de su hijo Antonio Machado y del hijo recién nacido José, en brazos.

Propiedad de José Ruiz Treviño

No cabe duda que es un gran hallazgo este óleo en el que uno de los personajes es Antonio Machado con cuatro años. Es la primera imagen que de él tenemos.

Seguir leyendo en la página del autor

 

Etiquetas: , , , , , , ,

Reseña: ‘La filosofía poética de Antonio Machado’

Antonio Machado fue un poeta filósofo y un pensador que trató de configurar una poética

La filosofía Poética de Antonio MachadoTanto su filosofía como su poética tienen que ver con su concepción del tiempo y su noción del ser. Desde los años cuarenta, algunos autores han reflexionado sobre las condiciones y características del pensamiento de Machado: Sánchez Barbudo, Cerezo Galán, Frutos, Julián Marías, Bernard Sesé, José Echeverría y Octavio Paz, por citar a algunos de los más importantes. José María García Castro ha escrito un libro valioso, metódico, en el que asedia el meollo del pensamiento metafísico del poeta sevillano y, a su vez, se interna en su poética. Como todo lector de Machado sabe, expresó su reflexión filosófica, sobre todo, a través de sus dos notables heterónimos: Juan de Mairena y Abel Martín. No solo era una manera, a través del apócrifo, de aparecer como filósofo, dada la humildad del poeta, sino que forma parte de su concepción plural del sujeto. Sin duda fue un acierto que le permitió encontrar una voz afortunada. Machado se abre a la poesía cuando el simbolismo francés y el modernismo hispano regían las letras de las dos lenguas que informan a Machado. Verlaine más que Mallarmé, y en lengua española, Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez. Pero Machado tuvo siempre otros poetas de los que estuvo, o quiso estar, más cerca: Bécquer, Lope, Manrique. Siempre se sintió a disgusto con la poesía barroca, especialmente con el conceptismo, y por las mismas razones de fondo, con el parnasianismo y el simbolismo que le influyeron en su juventud.

Machado fue un apasionado lector de filosofía, como le confiesa a Ortega y Gasset, y especialmente a partir de la muerte de su mujer (1913) sus lecturas son sobre todo de obras de pensamiento: Platón, Leibniz, Kant, Bergson, y sus coetáneos Unamuno y Ortega, figuran entre los autores más releídos. De Bergson, como nos recuerda García Castro, toma (quiero decir que piensa como suyas) las nociones de espacio, tiempo psicológico, duración, movimiento e inmutabilidad y la controvertida y fundamental en ambos pensadores idea de intuición. Machado, socrático, piensa que la razón es común a todos y que existe una objetividad. El diálogo, la afirmación del otro, se constituye pues en el elemento radical que hace posible el pensar. Read the rest of this entry »

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,

Antonio Machado: Una biografía fallida

     Ian Gibson escribió una aplaudida biografía de Antonio Machado, pero en ella encontramos vacíos importantes: filosóficos, contextuales, estéticos, psicológicos, íntimos… por lo que el biógrafo falla estrepitosamente en su función para, a pesar de contener innumerables datos anecdóticos, no hallar nada nuevo e, incluso, interpretar con suposiciones puramente ficticias sobre su personalidad íntima.

Antonio Machado: mala biografíaCuando en su ensayo sobre Fernando Pessoa, escrito en 1962, Octavio Paz afirmó que «los poetas no tienen biografía», porque su obra es su biografía, se refería sin duda a que la poesía, en un poeta, es su mayor y más profunda actividad y así lo determina tanto por ser criatura de sus poemas como por verse enfrentado siempre a ellos: Rimbaud, que dejó de escribir a los veinte años, tiene biografía hasta los 38, pero sin duda esos años ágrafos son leídos en función de su obra. Por otro lado, Paz pensó esto en una época en la que aún estaba influido por algunos aspectos del formalismo ruso (aunque también los formalistas se dedicaron a escribir biografías…); pero hay que recordar que Paz mismo es autor de una de las grandes biografías de nuestra lengua, Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982), una biografía (también ensayo literario e histórico) a la altura de las circunstancias, quiero decir: de la obra de la poetisa mexicana. Además, era muy lector de biografías. Pondré sólo un ejemplo: no le bastaba con los poemas de Eliot, quería saber el detalle y la dimensión de las relaciones de Eliot con su amiga la estadounidense Emily Hale, pero sin duda le interesaba por ser el autor de La tierra baldía. Si digo todo esto es por mi sorpresa ante la lectura de un artículo, publicado en estas mismas páginas, del poeta mexicano Antonio Deltoro, quien comentando la reciente biografía de Ian Gibson sobre Antonio Machado afirma, tras haber citado la famosa frase de Paz, que ahora sabe que se puede escribir una biografía de un poeta con resultados iluminadores. Caramba. Sin duda Deltoro ha contraído una deuda impagable con Gibson, pero el mismo Gibson podrá señalarle un buen número de biógrafos que entretendrán a Deltoro durante bastante tiempo, y que debemos deducir que no ha leído.

Yo creo que no se puede hacer una biografía de un poeta sin su poesía —algo que ha rozado Dalmau con la que llevó a cabo sobre Jaime Gil de Biedma– pero es fácil aceptar que comprender los entresijos de la vida de Lorca o de André Breton nos ayuda a penetrar en su obras y que algunos de los aspectos de estas vidas se quedarán en nosotros como información respecto a ellos pero sin arrojar luz sobre sus poemas. ¿La vida de Manuel Machado desde 1936 a 1947 está en sus poemas previos, que son los que poéticamente tienen valor? No digo que algo de sus actitudes psicológicas (cierto cinismo y relativismo moral) no abran puertas sobre sus actos posteriores, pero lo que pasó en su vida en dicho periodo rebasa lo contenido en su poesía y, además, es inferior a lo expresado en sus mejores obras: su olvido de la República y exaltación de Franco es un documento; en cambio sus poemas no se agotan en su significado porque son una presencia viva.

Ian Gibson no ha prescindido en absoluto de la poesía de Machado para llevar a cabo Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado (643 páginas de texto, más notas), todo lo contrario: ha recurrido a ella para iluminar la vida del poeta como, a su vez, ha utilizado el documento biográfico para tratar de hacer más comprensible el poema. Sin embargo, la lectura que hace de ellos es muy discutible y le lleva a suposiciones sobre su misma biografía bastante discutible. Por otro lado, ha buceado en los orígenes familiares de Machado, sin duda determinantes de su imaginario intelectual y de su psicología, y se ha servido de lo que ha sobrevivido de la correspondencia con Pilar de Valderrama para desentrañar los poemas a Guiomar y la verdadera naturaleza de la relación con esta mujer, de la que ¿estuvo enamorado? Machado desde 1928 hasta su muerte en 1939.

Creo que el método es acertado, sin embargo no oculto que, a diferencia de lo que piensan, por lo visto, casi todos los críticos de este país, el Machado de Ian Gibson —a quien debemos otros trabajos notables y aportaciones valiosas—, creo, peca de parcialidad: hay aspectos importantes de su obra que no aparecen y es débil el contexto humanístico en el que lo inserta. Es poco lo que sabemos en su voluminosa obra del Madrid en que vivió y de los mundos ideológicos y estéticos de su tiempo, que fue, del modernismo a las vanguardias, el más agitado que se haya conocido. Gibson no se pregunta lo suficiente por asuntos relativos a la psicología de Machado y a sus ideas sobre literatura, y, así, olvida al prosista Juan de Mairena, quizás tan importante como buena parte de su poesía. Al olvidar al prosista de esa época no entendemos bien la complejidad y la forma que adopta su imperiosa necesidad dialógica y el papel que cumple el distanciamiento teatral de las voces. Olvida también al filósofo, al metafísico, que guarda una relación fundamental con su poesía. Recordemos que afirmaba que todo poeta, e incluso todo poema, tiene su metafísica. ¿Cómo comprender bien el conjunto de su aventura poética, y especialmente los poemas producidos después de Campos de Castilla, sin querer entender su universo filosófico? Adelanto que sin esa investigación —que por otro lado han llevado a cabo en parte diversos estudiosos— toda comprensión ha de ser parcial cuando no errónea en algunos aspectos.

Read the rest of this entry »

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

Juan Ramón Jiménez – ‘Vida’ Tomo I

Uno de los libros más largamente pensado por Juan Ramón Jiménez fue Vida, su autobiografía. La muerte en el exilio del premio Nobel de Literatura dejó inédito un proyecto que vio la luz en 2014. Iban a ser mil páginas, muchas inéditas, y en quinientas se ha quedado en este primer tomo —si se exceptúan más de 300 de notas. Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881-Puerto Rico, 1958) conocía la importancia de su obra, y por ello sabía que su vida no podía dejarla en manos extrañas.

Juan Ramón Jiménez fue uno de los hombres más desdichados y atormentados de su tiempo, habiendo sido también uno de los más grandes. Acaso por eso fue el escritor más combatido y parodiado de todos. “Más calumniado”, dirá él. No creo que ningún otro poeta viviera durante casi sesenta años, desde sus dieciocho, sacudido por ataques tan continuados de pánico, excusados en dolores físicos que lo mismo lo levantaban al vértice de la locura que lo hundían en la desesperación y la misantropía. Un verdadero infierno para un enfermo no siempre imaginario. Tanto como su obra, conmueve su vida, y anonada. Y pese a su extraña enfermedad, o precisamente por ella, escribiendo sin desmayo miles de páginas: poemas, aforismos, retratos, críticas, prosas, ensayos, recuerdos, cartas, conferencias, cuentos… y la mayor parte de ello de primer orden, con mil registros distintos, desde la lírica más exaltada hasta la sátira. “El martirio de escribir”, lo llamará. Nadie trabajó tanto como él, ni los grandes galeotes de la literatura. ¿Cuál fue, pues, la fórmula, cómo pudo entonces hacer posible que una obra tan colosal como esa cupiese en una vida tan rota como la suya? Yo creo que pudo ser esta: “No os toquéis en el dolor”.

La historia de este dolor ve ahora la luz: “Si yo estuviera sano, sería uno de los hombres más grandes del mundo… ¡Ah, si supierais los jérmenes decididos a estallar que llevo dentro! ¡Si yo pudiera emplear mi vida entera en mi pensamiento! ¡Si mi salud igualara a mi voluntad, al ansia de saber, al afán de viajar, de obrar, de aniquilar, de construir!”, confesará.

Fue este uno de sus libros más largamente acariciado y pensado, y otro más de los que truncó su muerte. Le importaba mucho, porque iba a ser la historia de su vida, pero también la de su voluntad: “Me he propuesto que sea, por encima de todo, honrado, exacto y justo”, dirá en uno de los prólogos, y después de decirnos que hace ya mucho que no se desnuda en público leyendo, confiesa: “Hoy me deshueso ante ustedes. Verán ustedes huesos escritos”.

Juan Ramón Jiménez – ‘Vida’ Tomo IEmpezó a pensar en este libro hacia 1928: recuerdos, fragmentos de obras anteriores que hacían referencia a cosas de su vida pasada, cartas suyas y de otros, aforismos biográficos, poemas que le dedicaron, polémicas de los periódicos, sueños, genealogías estéticas, políticas y morales, retratos de amigos, familia, enemigos, conocidos y saludados, en fin: el siglo. Porque, y pese a ser un retraído, no hay ningún poeta español que conociera a tantas gentes ni hubo nadie que, pudiendo, no quisiera conocerlo a él. De la suma de todo eso, algo en verdad de locos, papelitos, carpetas, recortes, cajas, quedó este collage. Todo puesto en primer plano, como un presente sucesivo. Porque JRJ no creía mucho en la historia. Decía: la poesía es presente o no es. Y la vida, lo mismo: “Escribir poesía es aprender ‘a llegar’ a no escribirla, a ser, después de la escritura, poeta antes que escritura, poema en poeta, poeta verdadero en inmanencia consciente”.

Todo esto lo cuentan Mercedes Juliá y María de los Ángeles Sanz Manzano en el estudio introductorio, y en los cientos de notas, documentadísimas, que vienen a completar los textos de JRJ. Porque de lo que estamos hablando es de un mosaico del que se han perdido o no se llegaron a escribir muchos fragmentos, pero del que existen otros mil que sus editoras han tratado de ordenar de una manera paciente y respetuosa con la posible voluntad del poeta. Claro que de vivir el poeta este libro no sería así (detestaba las notas, la filología en sus propios libros), pero eso no quiere decir que aquel libro difiriera mucho de este: en los dos casos se parecería mucho a un pequeño laberinto. Read the rest of this entry »

 

Etiquetas: , , , , ,

In Memoriam: Ignacio Caparrós

Publicado por Alguien – Lector, observador y callado. en http://algundiaenalgunaparte.com/2015/01/14/in-memoriam-ignacio-caparros/

Ha fallecido a los 58 años el poeta malagueño Ignacio Caparrós, profesor de Lengua y Literatura, exdirector del Centro Cultural de la Generación del 27 y, sobre todo, un amante de los retos literarios. Un cáncer terminó la madrugada del lunes al martes 13 de enero de 2015 con la vida de un hombre capaz de escribir un libro, Agua sin cauces, compuesto por más de 800 versos sin un solo verbo, o de lanzar un poemario, “Titúlame“, un centenar de poemas con título “invisible”: el lector que acertara un título se llevaría 5.000 euros. Fue éste el desafío “más loco de todos” los que abordó el malagueño. Porque a Ignacio le atraían los retos. La poesía era su refugio y en los últimos años también era su terapia. Por eso admitía que cada reconocimiento que le daban lo tomaba como un “chute de vida”, una inyección de positividad que contrarrestaba las otras inyecciones que recibía. Además de esto y de lo que abajo se escribe, tengo que añadir que fuimos compañeros y muy amigos durante los años de estudio en la Universidad de Sevilla. Y lo seguíamos siendo, aunque nos viéramos con menos frecuencia. Él regresó a su Málaga, yo sigo en mi Sevilla. En una lápida de la época romana del siglo II d.c. se puede leer: «Aquí yace ***. Caminante que pasas por aquí: detente y llora su destino. Era hermoso y ha muerto». Ignacio era una de las almas más hermosas que he conocido.

Ignacio Caparrós

Ignacio Caparrós (Málaga, 1 febrero 1955) era Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, ganó la oposición a profesor de Enseñanzas Medias en 1981, labor que desarrolló en los Institutos de La Laguna, Jerez de la Frontera, San Pedro de Alcántara y Rincón de la Victoria. En octubre de 1996 fue nombrado director del Centro Cultural Generación del 27, dependiente del Área de Cultura de la Diputación de Málaga, cargo que desempeñó hasta 1999.

Bajo su gestión, creó los premios de poesía “Internacional Generación del 27”, “Nacional Emilio Prados” y “Provincial Ibn Gabirol”, además de las colecciones: “Ibn Gabirol” (poesía), “El paraíso desdeñado” (ensayo), “27” (cuentos) y “Facsímil”, así como también la creación de la revista “Calas“

Caparrós deja tras de sí un legado de más de medio centenar de libros, el resultado de 40 años dedicado a la literatura, con más de 20 libros publicados y otros tantos inéditos. Entre ellos destacan Heredero del aire (Alhulia), Deseo de la luz, que fue Premio Bahía en 1998,  Del desencanto y otras pesadumbres (Algar), Premio Ciudad de Valencia Vicente Gaos (2000); La fruta, la mano (Alhulia), La voz inédita,  La llama rota (Ayuntamiento de Trujillo, Cáceres) y Visión del cataclismo (Abezetario). Sus versos forman parte también de las antologías Veinte poemas de amor (Cuadernos de Sándua, Córdoba, 1998); 25 poetas en la Casa del Inca (Montilla, Córdoba, 2001); Bilaketa. Poesía (Aoiz. Navarra, 2003); De punta a cabo (Cuadernos de Caridemo, Málaga, 2003) y Después de todo (Homenaje de Bilaketa a José Hierro. Aoiz. Navarra, 2004), entre otros.

Read the rest of this entry »

 

Etiquetas: , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: